Este blog lo publique hace unos años atrás, pero por fin lo traduje. Aquí va. Mejor tarde que nunca.
La otra noche mientras estaba acostando a los niños, le estaba diciendo a Seth “ Te quiero. Papa te quiere. Noah te quiere. Bebe Evan te quiere. ‘Abela’ (la abuela) te quiere.”, y continue mencionando cuantas más personas habían en nuestra familia extendida. “Y Jesus, te ama más que todo nuestro amor combinado! Eso es mucho amor!”. Él me miro, sonriendo y pregunto, -Como un trillón de minutos?- (Ultimamente los minutos son la referencia que Seth usa para describir cantidades). -Mas que un trillón! - le dije en mi intento de encontrar el numero mas grande en su vocabulario de un niño de 4 años.
Lo hemos oido tantas veces, no es así?: -Dios te ama!- A veces lo oímos tanto que nos pasa por encima. Se convierte otro cliche cristiano que decimos.
Leemos esos pasajes sobre el amor de Dios por nosotros y fácilmente nos podemos clasificar como ‘uno mas’ del montón. Aunque creemos que El nos ama, podemos empezar a percibir ese amor como un amor genérico. Vemos ese amor como una especie de polvito mágico que Dios dispersa sobre toda la humanidad en su benevolencia, pero no como un amor que nos llama por nombre extendiéndose hacia nosotros donde sea que estemos.
Y tristemente, muchos nos quedamos ahi por temporadas o hasta por años. Nos quedamos viviendo con el conocimiento de que somos sus amados, sin embargo no verdaderamente viviendo en esa revelación de su amor personal.
Quizá sean las cosas que hemos echo. Quizá sean las cosas que no hemos echo. Quizá su amor se ha convertido en el eco del amor que hemos percibido de otros hacia nosotros. Quizá sean las cosas que Dios ha permitido que nos pasen.
Quizá simplemente sea familiaridad. Quizá nuestra vida se ha llenado tanto que nuestra relación con El no se siente tan profunda y fresca como lo era años atrás. Quizá hemos dejado que la vida y sus ocupaciones nos roben de nuestra percepción. Sea lo que sea, no cambia el echo de que Su amor no fluctúa y siempre nos va invitar a su encuentro.
Es mas fácil sentir el amor de Dios cuando sentimos que estamos haciendo todo bien no es verdad? Cuando nos sentimos merecedores de ese amor. Cuando estamos felices con nosotros mismos. Es mas difícil sentir su amor cuando estamos luchando con algo.
Cuando no estoy realizando mis expectativas de lo que quiero que mi relación sea con El , es mas fácil ver su amor como un amor genérico y entonces no me siento tan culpable de no responder a Su amor. Ouch, pero es cierto!
Pero mi corazón anhela más! Sé que para ser la persona que el me diseño que fuera, necesito lanzarme y encontrar ese lugar donde Su amor me atrae y me llama mas allá de mi lugar de comodidad llevándome a ese lugar sagrado donde me dejo transformar por tal amor.
Ese nivel de revelación de Su amor lo cambia TODO. Tanto en la manera en que amo como en la manera en que vivo porque cambia la manera en que lo veo a El. Y como resultado cambia la manera en que veo a otros y al mundo. Cambia la manera en que veo mi pasado, mi presente y como veo mi futuro.
A veces toma tiempo entender que su amor no es un amor humano. Nunca lograremos experimentar la plenitud de ese amor en un ser humano. Ni en un amor romántico, ni en amor de padre, ni madre, ni hermano, ni amigo. Si, tenemos degustaciones de Su amor en el amor que recibimos de otros, pero ese amor es un cuadro incompleto de lo que Su Amor verdaderamente es. Nuestro amor es fluctuante, temperamental, condicional, frágil, etc. Su amor es lo contrario a eso, es incondicional y nunca fluctúa.
Cuando me encuentro orando por mis hijos y familia, recuerdo que por mucho que yo los ame, no se compara con el amor de Dios por ellos. Y eso es algo que quiero hacerles entender desde una temprana edad. Sin importar el amor que reciban y perciban en este mundo, el amor de Dios siempre lo superara. Lo cual quiere decir que Él es digno de nuestra confianza. Podemos confiar en El en las tormentas y en los valles.
Podremos confiar cuando las decepciones de la vida se quieren apoderar de nuestro corazón y seguir confiando cuando las victorias son numerosas. Porque El es amor, Su voluntad siempre estará arraigada en amor. Y ese amor nunca los va a fallar.
Ahora, no estoy diciendo que entiendo todo esto! Todavía me asombra que Dios, el Creador del universo se interese por mí. Yo no estoy en ninguna pancarta, ni una plataforma de ningún tipo, ni hay una gran luz brillando sobre mí. Yo aun fallo en las cosas más pequeñas. El ser organizada. Necesito tener mas gracia para los demás. Pude haber sido mas amorosa al corregir a mis hijos hoy. Pude haber sido mas comprensiva con mi esposo que estaba cansado. Pude haber sido mas amigable con las personas con las que interactúe en el supermercado. Hubiera podido. Pero eso es fácil verlo cuando hacemos algo de introspección. Cuando los niños están dormidos. Cuando mi corazón esta reflexionando antes de acostarme. Cuando estoy pensando en mi día y hablando con mi Padre.
Esa es la belleza de su amor. Me alcanza donde estoy. Imperfecta como soy. Su amor te alcanza a ti donde estas. Imperfecto como eres. SU amor no es algo genérico, sin forma ni objetivo, desconectado de la realidad de quien somos. Aquí nos encuentra. Y esa es una verdad que estoy esforzándome en que despierte en mí, y poder canalizar ese mismo amor hacia otros.
Pablo lo dijo mejor que cualquiera:
“ … para que habite Cristo por la fe un vuestros corazones, a fin de que, arraigados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad, y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:17-19
Si vamos a esforzarnos por algo, que sea que Su amor no nos pase por encima. No dejemos que se queda en la categoría genérica donde es algo que tenemos como información pero no nos afecta ni nos impulsa hacia adelante de manera radical.
No nos quedemos satisfechos con un amor de polvito mágico. Extendamonos a ese amor que ya esta extendido hacia nosotros. Encontremonos con ese amor que sobrepasa nuestro entendimiento.
Ese amor que se extiende hacia nosotros “ Mas que un trillón de minutos.”